Piensa en un viaje coherente para cada personaje
Raquel Dorantes Miranda
Ya hiciste a tu protagonista. Tienes clarísimo cuál es su vibra, su nombre, su forma de vestir, su personalidad. ¿Y ahora qué? ¿Cómo lx escribes dentro de una historia que tenga inicio y fin?
Cuando empiezas a escribir a partir de un personaje, la clave reside en enfocarse en su desarrollo. ¿Cómo es y cómo será? A esto se le llama arco de personaje. Tu protagonista empieza en el punto A y termina en el punto B.
Empecemos con los ejemplos porque creo que es como mejor me explico. Esta vez, tenemos a una cazadora de vampirxs. Ella lxs odia, cree que son egoístas y que su existencia arruinará el orden natural de las cosas. Es muy terca respecto a esto y no muestra ningún rastro de piedad cuando lxs elimina. Esta es nuestra protagonista (si se les ocurre un nombre para ella, díganme en los comentarios, tengo curiosidad de cómo le pondrían). Ya tenemos cómo es, ahora pensemos cómo será. Digamos que nos interesa escribir una historia donde evidenciamos que la moralidad no es absoluta y que se puede cambiar de parecer incluso cuando nunca se hubiera imaginado, así que decidimos que el punto B de nuestra cazadora de vampirxs es ser alguien que lxs defiende y que lucha por sus derechos. A partir de esto, podemos empezar a preguntarnos, ¿qué la llevaría del punto A al punto B? A mí se me ocurre que, un día, cuando encuentra a lx vampirx que ha estado atormentando a un pueblo, descubre que se trata de una niña que no puede controlar sus instintos. El conflicto interno “¿lxs vampirxs son perdonables?” detona en nuestra protagonista el inicio de su arco de personaje, donde pasará por muchos pequeños arcos detonados por la trama que la llevarán poco a poco al punto B.
Listo, escribimos las bases de una historia a partir de un personaje. Sin embargo, debo aclarar que no tienes que seguir este orden en específico. Por ejemplo, para idear el arco de la cazadora, pudimos haber seguido esta otra secuencia: Tenemos al personaje (el “cómo es”), sabemos que queremos poner a prueba su moralidad (conflicto interno), pensamos en qué podría ponerla a prueba (la niña vampira, siguiendo mi idea) y decidimos el “cómo será” (que terminará ayudándola tras cambiar de parecer sobre lxs vampirxs). Este orden puede ocuparse cuando todavía no sabemos cómo terminará el personaje.
Ahora, es importante señalar que los arcos de personaje son vitales para todas las historias, sin importar si las empiezas a partir de un personaje o no. Pero, no siempre implican un cambio.
Volvamos a nuestra cazadora. Sabemos que es terca y despiadada, pero imaginemos que no queremos que deje de serlo. Sin embargo, todavía necesitamos un arco de personaje porque nos interesa que nuestra cazavampirxs sea un personaje complejo (dinámico), así que le damos un conflicto interno (“¿lxs vampirxs son perdonables?”), pero decidimos que su interior no cambie. Sí le tiene piedad a la niña, pero la elimina de todos modos. El punto B es el regreso al punto A. El arco de personaje refuerza la forma de ser de la cazadora. A pesar de que la trama la lleva por pequeños arcos (por ejemplo, cuando encuentra a la niña y tiene que decidir qué hacer, o cuando se da cuenta que la niña tiene una familia humana y tiene que decidir si decirles que su hija es vampira), el arco completo no muestra cambios.
Para finalizar este tipsionario, quiero puntualizar que esto no sólo aplica para protagonistas, sino para todos los personajes complejos de tu historia (tú decides cuáles personajes quieres que sean complejos, pero mi sugerencia es que sean todos los que tienen una presencia significativa en la trama). Dependiendo de tu historia, elegirás quiénes tienen un arco que cambia su interior y quiénes tienen uno que sólo lo refuerza.






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