Aprende a borrar cuando sea necesario
Raquel Dorantes Miranda
A veces te atascas, ¿no es cierto? Estás escribiendo y, (aparentemente) de pronto, no puedes avanzar. Lees la oración una y otra vez. ¿Qué sigue? Algo no cuadra.
A veces no te atascas, pero encuentras que el último párrafo (o párrafos) que has escrito te causa una sensación incómoda. No se siente igual. Algo parece distinto. Podrías seguir escribiendo, pero tu instinto te alerta. Algo no cuadra.
A veces, incluso, todo parece que va muy bien, pero, cuando lees tu texto desde el inicio, te das cuenta de que parecen dos obras distintas dentro de una. En algún punto, te descarrilaste de tu objetivo o idea original. Falta coherencia; algo no cuadra.
En todos estos casos, nos encontramos frente al dilema de borrar o no borrar. No me refiero a la obra en su totalidad, sino a ese párrafo, a ese capítulo, a esa parte de la trama, a ese personaje, a ese arco. Aunque se nos haya ocurrido con mucho entusiasmo y pareciera que las mismísimas musas nos confiaron con esa idea, hay ocasiones donde no es compatible dentro de una historia. Entonces, debemos apartarla en un recipiente especial, que a mí me gusta etiquetar “Borradores”, y conservarla hasta que encontremos el jardín en el que pueda madurar.
¿Cómo saber cuando una idea, fragmento o personaje no es compatible con tu historia? Bueno, eso sólo lo puedes descubrir tú. Experimenta, intenta, degusta. Prueba cómo se siente con la idea y sin la idea. Compártelo con alguien más para recibir opiniones y observaciones. Reflexiona sobre lo que quieres contar y analiza si ese fragmento, personaje o idea aporta o estorba. Recuerda que escribir una historia es un proceso fluctuante de aprendizaje. Cada obra tiene un latido distinto; como escritorxs, nos corresponde prestar atención a lo que canta su corazón.






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