¿Por qué son importantes los pro shots de los musicales?
María Magallanes Madrid
Sé que no soy la primera persona que se ha enamorado del teatro desde su casa, viendo una pantalla en lugar de estar sentada en una butaca, y honestamente pienso que muchas veces olvidamos lo importante que puede ser la grabación de un musical. Porque, sí, obviamente no es lo mismo que estar ahí, sentir al público, escuchar las voces en vivo y ver cómo todo sucede frente a ti, pero no creo que por eso debamos actuar como si un pro shot no contara.
Uno de los ejemplos más grandes es Hamilton, que llegó a Disney+ en 2020 y permitió que personas de todo el mundo pudiéramos ver la producción de Broadway sin tener que dejar nuestro sillón. De pronto, un musical que parecía lejísimos estaba en la televisión de tu casa, y opino que eso dice muchísimo sobre lo que puede hacer una buena grabación por el teatro. Para mí, esto es todavía más importante cuando pienso en Newsies, mi musical favorito, porque nunca pude verlo en Broadway; la producción terminó en 2014, pero años después se grabó una versión con parte del elenco original y, gracias a eso, pude conocer un musical que, de otra manera, probablemente solamente habría existido para mí en las canciones de Spotify, videos de YouTube y en la gente diciendo: “hubieras visto esto en Broadway”. También hay casos como Shrek the Musical y Cats, que tuvieron grabaciones profesionales y permitieron que distintas generaciones pudieran conocer estas producciones incluso después de que terminaran sus temporadas. Y es que ahí está el problema que a veces tenemos con el teatro, que puede sentirse como algo muy lejano y hasta elitista, especialmente cuando hablamos de Broadway, porque no solamente tienes que pagar el boleto, sino que también tienes que estar en Nueva York, tener tiempo, pagar hospedaje, transporte y básicamente organizar toda una pequeña expedición para poder sentarte dos horas frente a un escenario, y no todo el mundo puede hacer eso, por más que quiera.
Los pro shots hacen que el teatro pueda salir de esas cuatro paredes; una persona en México puede ver una producción de Nueva York, alguien en otro país puede descubrir un musical que jamás llegará a su ciudad y alguien que nunca ha pisado un teatro puede terminar obsesionándose con él después de verlo en su casa. Eso me parece muchísimo más interesante que pensar que ver teatro en pantalla lo “abarata” o le quita valor, de hecho, muchas veces es todo lo contrario, porque un pro shot puede ser la puerta de entrada; ves Hamilton por curiosidad y terminas escuchando el soundtrack completo, después descubres Newsies, Cats, Shrek y quién sabe cuántos musicales más, empiezas a buscar qué obras están en tu ciudad y, cuando te das cuenta, ya estás gastando dinero en boletos y hablando de musicales con tus amigxs como si fuera una necesidad básica. El teatro sigue siendo teatro aunque lo veamos en una pantalla y, sí, una grabación nunca va a sustituir completamente la experiencia de estar ahí, pero tampoco tiene por qué hacerlo; pueden existir las dos cosas al mismo tiempo, porque una función puede ser única y efímera, mientras que su grabación puede permitir que esa misma obra siga llegando a personas años después. Por eso los pro shots me parecen tan importantes, porque permiten que alguien como yo, que no pudo ver Newsies en Broadway, pueda enamorarse de esa producción desde su casa, y si una grabación consigue que alguien que nunca había pensado en ir al teatro compre su primer boleto, entonces creo que hizo exactamente lo que tenía que hacer.






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