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La inmortalidad del cangrejo y el origen de la frase

26 ago
7 min de lectura
Samantha González Núñez

La primera vez que escuché la frase “la inmortalidad del cangrejo”, me encontraba en clase de Educación Física en primaria, creo que en primer grado. Estábamos haciendo una actividad que —supongo— mejoraba la capacidad psicomotora de lxs enclenques a lxs que Miss Cristy enseñaba, la cual consistía en aventar un paliacate al aire y atraparlo con una mano antes de alternar con la otra. Estábamos en eso cuando le llamaron la atención a alguien, quizás al lanzar el paliacate se quedó viendo el cielo, o la mirada se le quedó pegada a la pared que había frente a nosotrxs, puede que haya estado pensando en todo, o quizás rumiaba en lo que Miss Cristy alegó que pensaba: la inmortalidad del cangrejo. Creo que ese día fue uno en los que mis neuronas hicieron sinapsis y adquirí un poco más de consciencia sobre mi entorno. Había desbloqueado una frase nueva: “Pensar en la inmortalidad del cangrejo”. 


La frase es una locución tan común que no recuerdo a alguien preguntar qué es la inmortalidad del cangrejo, o si el cangrejo es uno en particular, o si el cangrejo está al tanto de que es inmortal. El cangrejo simplemente existe.


Al tratar el nuevo número de la revista sobre el Océano y el Mar, mientras intentaba pensar qué escribir para la entrega, me quedé —como aquel infante en la clase de Educación Física— viendo de forma fija al más allá. «Samantha, deja de pensar en la inmortalidad del cangrejo», escuché a la yo interna decir; quizás a modo de reprimenda, me di un tema del cual escribir. 


¿Tú sabes de dónde surge la inmortalidad del cangrejo?

Mientras estaba investigando, leí algunos artículos en los que, personas como yo, se habían puesto a pensar de dónde provenía la frase. Apuntaban a que quizás provenía de un mito griego en donde Zeus conversa con un cangrejo, pero, hasta donde encontré, aquello del mito es mentira y, pienso yo, las personas que difundían la frase seguro se topaban con personas que les cuestionaban de dónde había salido dicha frase y, para que la historia de origen del cangrejo tuviera buen respaldo, se lo adjudicaron a lxs griegxs. 


No obstante, hasta ese momento, el único cangrejo que encontré relacionado a la Antigua Grecia fue uno que le mordió el talón a Heracles (a quien quizás conoces como Hércules, pero ese es su nombre romano) para entorpecer su pelea con la Hidra; tras esto, Heracles —o su sobrino, depende de la versión del mito al que acudas— mata al cangrejito y Hera, conmovida por su valentía, lo recompensa poniéndolo entre las estrellas, resultando en la constelación de Cáncer.


Así que, la inmortalidad del cangrejo no es algo griego. De hecho, es algo que parece ligado solamente al español. Mientras indagaba, me topé con una discusión en Reddit donde un usuario mencionaba que en eslovaco tenían una frase parecida, pero el animal de contemplación era un escarabajo; este usuario decía que la frase era común, pero que los animales cambiaban de acuerdo a la región. Si esto es cierto, ¿por qué el cangrejo habla español?


El cangrejo inmortal dice “hola”, no “hello”

A lo siguiente a lo que me apuntó mi investigación fue a un libro antiquísimo, y del cual había leído un par de fragmentos durante la carrera, que se titula Los mexicanos pintados por sí mismos. Si no lo conoces, es básicamente un libro costumbrista escrito por varias personas; no es el primero en su clase, de hecho es similar a los publicados en Inglaterra, Francia, España y Cuba. Es un libro controversial por su corte condescendiente hacia las personas y los oficios que se describen, además de su intento por funcionar como instructivo de cómo no se debe de actuar o hablar si es que se quería conseguir un “progreso civilizatorio” en la sociedad mexicana. ¿Y por qué terminé leyendo este libro? Porque, de acuerdo con mi querida Wikipedia, el siguiente diálogo aparecía dentro del libro:


—¿En qué piensas?

—Nada, en la inmortalidad del cangrejo.

Anónimo, Los mexicanos pintados por sí mismos (1855)


Los mexicanos es un libro que no se encuentra entre los míos, así que me apoyé en Internet Archive —herramienta que ampliamente recomiendo y usé más de una vez para este escrito—. Y ahí me tienes, hojeando y hojeando. Estaba, por supuesto, buscando el diálogo entre 300 páginas ¡y nada! Entonces, otra vez dirigida por Wikipedia, me aventuré a leer a José Emilio Pacheco y ¡ahí estaba la tan buscada frase! 


En el libro de Pacheco, titulado Los trabajos del mar (1983), hay un poema que se llama La inmortalidad del cangrejo y su epígrafe es la cita/diálogo que estaba buscando. En efecto, Pacheco comienza su poema citando a Los mexicanos pintados por sí mismos, sin embargo, este intercambio entre dos personajes no aparece en la edición que consulté. ¿Pacheco tenía una edición diferente donde esa frase venía? O, quizás como Borges hacía, Pacheco inventó que venía en Los mexicanos sin ser esto cierto. Tal vez, como las personas alegando que la frase provenía del mito griego de Zeus y un cangrejo, Pacheco decidió retomar un libro del que, si no lees de principio a fin (o buscando algo en específico como yo lo hice), puedes inferir que probablemente sí se encuentre entre los muchos diálogos que hay. 



Para este punto, yo me encontraba feliz con mis hallazgos. Había descartado que proviniera del inexistente mito y estaba 80% segura de que mi visión durante el skimming de Los mexicanos no se cuatrapeó, ¡pero! quedaba un cabo suelto: Miguel de Unamuno. De acuerdo con Wikipedia, Unamuno tiene este poema:


Esto representó un gran problema para mi investigación. Al buscar el poema me salió que, en efecto, se trataba de un poema de Unamuno, pero no daban más información al respecto. ¿Estaba en algún poemario en particular?, o quizás se encontraba entremezclado con sus ensayos. Mientras abría pestaña tras pestaña nueva en el buscador, lo más cercano que encontré como dato fue que el poema había sido escrito en 1928. En ese año, Unamuno publicó Romancero del destierro, quizás esa era la pista clave para descubrir más acerca del cangrejo inmortal, but alas! No encontré el poema en el poemario, lo que me dejaba —otra vez—  en ceros.


Unamuno escribió un montón, de verdad, ¡un montón! Así que buscar La inmortalidad del cangrejo en sus obras, y habiendo leído el 1% de sus trabajos, era más o menos lo mismo que estar buscando una aguja poética en un pajar. 


¡Pero no me rendí! 


Hice lo que quizás debería haber hecho mientras investigaba X tema durante la licenciatura: mandé mails a lxs merxs merxs conocedorxs (de Unamuno); por ahora, sólo aguardo pacientemente, y rezo porque alguien quiera responder a la duda de una persona que pensó con mucha enjundia en torno a la inmortalidad del cangrejo. 


***


La verdad, la pausa —o el espacio— entre párrafos sería más dramática si, como yo, hubieses tenido que esperar por respuestas. El Dr. Luis Miguel García Jambrina, un muy reconocido profesor de la Universidad de Salamanca versado en el autor, y Francisco Javier del Mazo Ruiz, técnico de biblioteca de la Casa Museo Unamuno, ¡me respondieron! Y puntualmente me dirigieron a Cancionero (1966), diciéndome que el poema que estaba en Wikipedia había salido de ahí



¿Pacheco o Unamuno? 

Bueno, no lo sé. Me divertí bastante siendo una detective, pero ¿a qué apuntan mis descubrimientos? Creo que Unamuno gana el fallo al haber dicho “la inmortalidad del cangrejo”, porque más de una vez usa esta frase. Verás, en mi intercambio de mensajes México-Salamanca, la Casa Museo Unamuno me compartió obras de Unamuno en donde también menciona la inmortalidad del cangrejo —además del poema nº 70 en Cancionero—.


En De la enseñanza superior en España (1899) aparece lo siguiente: 

Y de aquí que sea acaso España el país en que, a igualdad de ignorancia, se publiquen más trabajos acerca de la cuadratura del círculo, del movimiento continuo, de la dirección de los globos, del idioma paradisiaco, o de la inmortalidad del cangrejo.

(Unamuno, Revista Nueva, 1899)


Y en La muerte del aceitunero (1899):

“Señores: ¡El cangrejo es inmortal! He dicho”, dice el “Papamoscas”, y todos nuestros bachilleres aplauden. Y así nos pasamos la vida, sin canales, ni pantanos, ni escuelas de artes y oficios. Somos un pueblo moribundo. 

[...]

¡Pobre España! [sic] Mientras los bachilleres aplauden al Papamoscas que ha descubierto la inmortalidad del cangrejo, muere el infortunado “Aceitunero” por no haberse desinfectado a tiempo las astas del “Lobuno”!

(Unamuno, Las noticias, 1899)


Quizás debí haber mandado un correo a lxs merxs merxs conocedorxs de Pacheco, pero, he de ser sincera, encontrar contactos que se especialicen en él me fue más complicado. Por eso, presento mi teoría en lo que respecta al dilema Pacheco/Unamuno: 


Probablemente, Pacheco leyó a Unamuno y le pareció entretenida la idea del cangrejo inmortal y la introdujo como una idea de 1855.

O quizás una edición desconocida de Los mexicanos llegó a manos de Unamuno y, riéndose de una particular expresión mexicana, decidió referenciarla en su obra. ¿Tú qué opinas de este misterio?


Por cierto, ¿y qué es la inmortalidad del cangrejo?

Me temo que esa es la respuesta más sencilla y que, si me hubiera apegado a contestar sólo eso, este artículo hubiera sido cortito. Para mí la inmortalidad del cangrejo es una forma de decir que te perdiste en tus pensamientos, o que estás en la lela, sin más ni menos. Pero, lo que había llamado realmente mi atención era de dónde provenía la frase. Como dije, me gustó ser detective, pero por el momento no estoy dispuesta a escribir una tesis lingüística sobre el tema, así que ahí te dejo mi teoría. ¡Avísame si descubres algo más!


Te dejo mis referencias en una lista expandible :)


 
 
 

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