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La configuración del vampiro en Sinners (2025)

  • hace 2 días
  • 9 Min. de lectura

Actualizado: hace 2 días

(o del porqué creo que todo el mundo debería ver esta película)


Elena C. Flores Corona

Para mi gran desgracia, tengo que admitir que no tuve la oportunidad de ver Sinners (2025) cuando se estrenó la primavera pasada. Recuerdo sentirme intrigada porque llegó a los cines durante la Semana Santa y porque, según escuché, había vampiros involucrados en la trama. Ahora, luego de un año en el que creo haber redimido mi error —ya vi la película unas siete veces, en inglés y en español—, considero que estoy lista para explayarme en público acerca del por qué es una de las mejores obras cinematográficas que he visto en mi corta vida (y quizá, de paso, convencerles de verla también). 


Puedo comenzar diciendo que Sinners trajo de vuelta a mí el asombro por una película, esa sensación que crece debajo de la piel conforme pasan los minutos y que te obliga a enfrentar lo que está en pantalla. No tengo vergüenza de admitir que por un momento sí creí que Michael B. Jordan tenía un gemelo, porque eso sólo demuestra el alcance de la maestría de todo el equipo que acompañó a Ryan Coogler en la creación del filme. Al final, pensar que esta película es como cualquier otra —o peor aún, decir que es un plagio de From Dusk till Dawn (1996)—  es subestimarla, porque, cuadro a cuadro, demuestra que detrás de un largometraje hay mucho más que una imagen en movimiento y que cada elemento, como en toda gran obra, es calculado e intencional. 


Como dije antes, yo no sabía nada de la película, de modo que tuve que esperar hasta que un catalizador se colara en mi lista de reproducción de Youtube y me convenciera de que tenía que verla; este no fue otra cosa que la versión de “Rocky Road to Dublin” que Jack O’Connell interpretó para la película, la canción que su personaje, Remmick, canta y baila junto con su aquelarre de no-muertxs fuera del aserradero. Por supuesto, terminé enterada de que él era uno de los malos dentro de la historia, lo que hizo todo aún más interesante, pues no esperaba encontrarme con un vampiro irlandés como el villano principal —ojo, villano principal, pero no único—. Y si bien podría alargar este texto para poder hablar de otros componentes esenciales para la construcción de la historia, por esta ocasión me concentraré en el papel que juega Remmick dentro de ella y cómo se distingue de otros de sus parientes vampíricos del cine. 


¿Una nueva mirada al ataúd del vampiro?

Me gustan las películas de vampiros, desde Fright Night (1985) hasta Underworld (2003) y Only Lovers Left Alive (2013), y desde que era pequeña desarrollé una veta de curiosidad por estas criaturas.


En Sinners, el vampiro tiene los rasgos clásicos: fotofobia, alergia severa al ajo, desdén por las heridas mortales y un carisma mortal; pero Remmick, al contrario de otros vampiros de la gran pantalla, se destaca por estar enmarcado dentro de una historia mayor a la suya: sí, hay vampiros en Sinners, pero esta no es una historia en la que lxs vampiros son lxs protagonistas. Esta es la historia de Sammie, un músico de blues que posee la capacidad de conectar con lxs espíritus del pasado y del futuro por medio de la música que interpreta.


En este sentido, Sinners no pretende asentar su espectáculo sólo en los borbotones de sangre y las mordidas feroces, más bien, toma a Remmick y lo enlaza con la narrativa de pertenencia y creación de comunidad que Sammie representa, lo cual obliga al personaje a adquirir profundidad y, de esta forma, transformar a la sobrenaturalidad del vampiro en un medio para que el pasado se manifieste en la diégesis, herido y desafiante. Remmick es presentado por primera vez como una figura humeante que busca refugio en la casa de Bert y Joan —quienes, importante, pertenecen al KKK— al ser perseguido por miembros de la nación Choctaw. En esta escena ya resaltan tres particularidades: las monedas de oro, la presencia de lxs cazadorxs Choctaw y las palabras que el vampiro usa para que lo dejen cruzar el umbral. A continuación, hablaré de qué significa cada uno de ellos en relación con la construcción del personaje.


El oro como el destructor de la vida

Un elemento usado por Remmick durante toda la película son las monedas, que son representativas del dinero en general —el capital que, a lo largo de la película, se nombra como aquello que moldea al mundo—. Estas tienen una apariencia antigua y, como él mismo dice, provienen de otro tiempo y lugar, pero tienen el mismo valor, que no es otro que la posibilidad de comprar y vender apariencias.


Al final, Bert y Joan hacen una transacción con Remmick: él podrá esconderse en su hogar a cambio del oro, en otras palabras, creen en su apariencia de estar en peligro al tiempo que venden la idea de un refugio, incluso a costa de su propia seguridad; esto mismo ocurre en otros momentos de la película, y marca una pauta sobre el verdadero valor del dinero. Por un lado, se observa que la caída del Club Juke comienza cuando la obtención de ganancias se impone sobre la creación de un espacio de libertad y culmina cuando Mary sale del club para preguntarle a Remmick sobre el dinero que pretendían gastar. Ella le da la espalda al trío de vampiros, sin embargo, se lleva las monedas, y es atacada.


Del otro lado, descubrimos que la venta del aserradero fue una trampa puesta por Hogwood, líder oculto del KKK y tío de Bert, quien planeaba asesinar a los gemelos y a toda su clientela al amanecer —como, se da a entender, había hecho con otrxs compradorxs negrxs—. A pesar de que Smoke reniegue de las creencias de Annie y afirme que lo único real es el poder y el dinero, el filme es claro en demostrar lo contrario. El capital hueco, que viene de la mano con el vacío del vampirismo —de esto hablaremos pronto—, no sirve como base para la creación de comunidades seguras, antes bien, funge como una herramienta que, sin piedad, puede dar pie a un evento destructivo. 


La nación Choctaw: historia y rupturas

Como dije antes, en esta película no hay nada dejado al azar, y la presencia de lxs Choctaw es prueba de ello.


Recuerdo que la primera vez que la vi, me pregunté por qué eran específicamente ellxs quienes seguían a Remmick, así que me dispuse a investigar; resulta que, a nivel histórico, existe una conexión entre ellxs: en 1847, durante la Gran Hambruna en Irlanda, la nación Choctaw recaudó $170 dólares (equivalente a $5000 dólares actuales) para enviar como ayuda humanitaria*. Y si bien esta información no está inserta en el filme, eso no implica que carezca de importancia para el desarrollo de la diégesis y para la conformación de Remmick como personaje.


Pues bien, luego de ser aceptado por Bert y Joan, un grupo de cazadores Choctaw arriban a la casa y se acercan a hablar con Joan. Aquí, el líder anuncia el peligro que corren, ya que el hombre al que acaban de amparar no es lo que parece. Esto nos habla de que ellxs conocen la naturaleza de Remmick, quien incluso pudo haber intentado entrar disfrazado a la comunidad Choctaw —en una dinámica que sería el paralelo negativo del hecho histórico que ya discutimos—, de ahí que esté siendo perseguido. Esto nos indica que el vampiro tiene una desconexión con su propia herencia, ya que, aunque podemos intuir que recuerda los eventos de los tiempos antiguos, es incapaz de actuar con base en valores como la empatía y el sentido de comunidad.


En este punto, la película alude a que la unión entre ambas comunidades, representada por lxs cazadorxs y el vampiro, queda cercenada, lo que nos da un pista de cuál es la verdadera maldición del vampirismo en Sinners; ajeno a la historia de su propio grupo, apartado de los espíritus pasados y presentes y de los vínculos con otros pueblos, Remmick camina al borde de la noche como un ser poderoso, pero solitario, un hombre incapaz tanto de reconectar con sus raíces como de integrarse de forma positiva en un nuevo grupo. 


Vampirismo, soledad e identidad comunitaria

De vuelta a su breve conversación con Bert y Joan, Remmick se expresa como un hombre lastimado que desea clemencia; empero, debajo de la fachada de las heridas, se halla una mente receptiva a su entorno, lista para modificarse a conveniencia. El diálogo entre lxs tres dice:

Bert: —Back up!

Remmick: —Y’all gotta help. I thought I could trust them, but they tried to kill me.

Bert: —Slow down.

Joan: —Who’s tryin’ to kill you?

Remmick: —Choctaw. 

(Coogler, 2025)


Si bien en esta primera solicitud de asilo el vampiro se refiere de forma directa y respetuosa al origen de sus perseguidores, enseguida cambia sus palabras por un insulto racial —en respuesta a los prejuicios que Bert deja entrever en su discurso—, mimetizándose con la pareja y haciéndose pasar por uno de ellxs.


Según las palabras de Coogler, Remmick no es racista, lo que vuelve esta interacción un evento complejo que vale la pena analizar para hallar la raíz de quién es el villano; porque si el vampiro no es racista, entonces desaparece la posibilidad de afirmar que sus acciones tienen origen en el odio. A comparación con Hogwood, Remmick valora la creación del Club Juke, con todo, este criterio es superado por el peso del vampirismo sobre su modo de comprender del mundo. Para él, la vida no tiene valor —porque es constantemente devaluada y azotada por grupos en el poder—, de modo que la única forma de ser libre está en la no-vida, en el abandono de lo humano como estado de vulnerabilidad. Pero en este abandono también está implícita la pérdida de la comunidad, la incapacidad de entrar en contacto con el plano espiritual y de obtener el descanso. En este sentido, el objetivo de Remmick no es sólo convertir a Sammie para tener acceso a su cultura, sino para poder compartirle sus memorias y lograr, por medio de los poderes del joven, la comunión con los espíritus de su pueblo. Esta característica concuerda con la clásica soledad del vampiro, pero se distingue por relacionarse con la ausencia de un grupo al que pertenecer en lugar de estar relacionada con una pareja romántica. Y si la interpretación de “I Lied to You” de Sammie representa la conexión atemporal con una cultura, su sanación y su supervivencia, entonces “Rocky Road to Dublin” es el intento de Remmick por emular esto desde su soledad, por experimentar la fuerza del lazo ancestral, sin éxito.


Si bien puede argumentarse que en el círculo todxs conocen la canción porque comparten las memorias de Remmick, este conocimiento no es orgánico, porque también viene del vampirismo. 


Este aislamiento en el vampiro primigenio tiene como consecuencia la desestimación por la vida humana, pero también conlleva un profundo conocimiento que, podemos suponer, proviene de años, quizá siglos, de reflexión. Como heredero de una cultura colonizada, él entiende cómo los discursos moldean el mundo para beneficio de unos cuantos sobre el resto:

Remmick: —Those men lied to themselves and lied to us. They told stories about a God above and a Devil below. And lies of a dominion of men over beasts and Earth. We are earth and beast and God. We are woman and man. We are connected, you and I… to everything

(Coogler, 2025).


Hueco por la ausencia de vínculos afectivos, Remmick es capaz de comprender que no existen separaciones reales entre las personas y que, de hecho, todxs están conectadxs. Esta es la razón de que no acepte la resistencia de Sammie y del resto de lxs supervivientes por seguir con vida, pues, incluso dentro de la propia mente colmena de lxs vampirxs, él no ejerce el control supremo —de ser así, no habría sido posible que Stack y Mary escaparan antes del amanecer—. Al final, consumido por la brutalidad de su naturaleza sobrenatural, el vampiro Remmick muere al calor del sol, y su espíritu, por fin liberado de la maldición, sonríe antes de volverse cenizas. 


En conclusión, vean la película

Bueno, luego de hablar tanto (y tan poco) del vampiro, es necesario dar un cierre a este texto. Todavía queda mucho que decir de Remmick, y del resto de lxs personajxs de la película, pero esta es mi pequeña contribución a la discusión sobre Sinners, sin duda una de mis obras cinematográficas favoritas y de las más relevantes, en todo sentido, de los últimos años; no está de más aclarar que esta sólo es una interpretación, y que esta es una historia que, como el mito, acepta y requiere de múltiples lecturas. En realidad, con el Oscar a Mejor Película o sin él, nadie puede negar el impacto que ha tenido, de manera que no me queda más que expresar de nuevo mi admiración por la labor realizada por todas las personas involucradas en su producción y exhortarte, queridx lectorx, a que, si no lo has hecho, le des una oportunidad a esta película —si ya lo hiciste, entonces espero que esta discusión te anime a verla de nuevo—. 



Nota de Ele:

Como última recomendación, y para no cerrar el diálogo, te dejo este video súper interesante que encontré recientemente y que trata la cuestión religiosa dentro la película: https://youtu.be/wQAZE4n-5C0?si=9lvumbMPCQJVTzR_





Coogler, R. (Director). (2025). Sinners [Película]. Proximity Media. 


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